¿Qué son las stablecoins y pueden perder su valor? Riesgos que debes conocer

¿Qué son realmente las stablecoins y por qué pueden perder su paridad? Descubre cómo mantienen su valor, qué tipos existen y qué riesgos conviene conocer antes de utilizarlas.

Una criptomoneda puede subir o bajar considerablemente en poco tiempo. Las stablecoins intentan resolver precisamente ese problema manteniendo un valor relativamente estable respecto a otro activo.

Por ejemplo, una stablecoin vinculada al euro intenta mantener un precio cercano a 1 euro, mientras que otra vinculada a una moneda diferente intenta seguir el valor de esa moneda.

A primera vista parece sencillo.

Si una stablecoin siempre intenta valer lo mismo, ¿significa que prácticamente no tiene riesgo?

No.

La palabra stablecoin hace referencia a su mecanismo para intentar mantener un precio estable, no a una garantía de que nuestro dinero esté completamente protegido.

Para entender el riesgo debemos saber primero qué mantiene esa paridad.

¿Qué es exactamente una stablecoin?

Una stablecoin es un activo digital diseñado para mantener su valor vinculado a un activo de referencia.

Normalmente pensamos en monedas tradicionales, aunque técnicamente pueden existir diseños vinculados a otros activos.

La diferencia frente a criptomonedas como Bitcoin es importante.

Bitcoin no intenta mantener un precio determinado. Su cotización cambia según la oferta y la demanda del mercado.

Una stablecoin vinculada a una moneda, en cambio, dispone de algún mecanismo cuyo objetivo es mantener una relación cercana a:

1 token = 1 unidad de la moneda de referencia.

Eso las convierte en herramientas útiles dentro del ecosistema de activos digitales.

Pero aparece una pregunta inevitable.

¿Por qué una stablecoin vale 1 euro o 1 dólar?

Porque debe existir algún mecanismo que permita al mercado confiar en esa equivalencia.

En determinadas stablecoins, la entidad emisora mantiene reservas destinadas a respaldar los tokens que se encuentran en circulación.

Simplificando mucho, imaginemos una empresa que emite 10 millones de tokens vinculados al euro.

Para que los usuarios confíen en que cada token puede mantener un valor cercano a un euro, resulta fundamental conocer qué activos respaldan esos 10 millones de tokens y bajo qué condiciones pueden canjearse.

La composición, liquidez y transparencia de esas reservas importan.

No es lo mismo mantener determinados activos líquidos que depender de inversiones difíciles de convertir rápidamente en dinero.

Por eso, antes de utilizar una stablecoin no deberíamos mirar únicamente su precio.

También debemos preguntarnos:

¿Qué sostiene ese precio?

No todas las stablecoins funcionan igual

Este es uno de los puntos que más confusión genera.

El término stablecoin agrupa productos que pueden utilizar mecanismos muy diferentes.

Una primera categoría utiliza reservas de activos tradicionales gestionadas por una entidad emisora.

Otra puede estar respaldada mediante otros criptoactivos depositados como garantía.

Y también han existido diseños que intentan mantener la paridad principalmente mediante algoritmos, incentivos económicos y relaciones con otros tokens.

Estas diferencias no son simplemente técnicas.

Determinan de dónde procede el riesgo.

Si existe un emisor central, debemos analizar al emisor y sus reservas.

Si existe garantía mediante criptoactivos, debemos entender qué ocurre cuando el valor de esa garantía cae bruscamente.

Y si la estabilidad depende de incentivos y mecanismos algorítmicos, debemos preguntarnos qué sucede cuando los participantes dejan de confiar en ellos.

¿Puede una stablecoin dejar de valer 1?

Sí.

Cuando una stablecoin deja de cotizar alrededor del valor que pretende seguir se habla habitualmente de una pérdida de paridad o depeg.

Imaginemos una stablecoin diseñada para valer 1 euro.

Si comienza a cotizar a:

0,99 €

se ha producido una pequeña desviación.

Si cae a:

0,90 €

la desviación ya es mucho más importante.

Y si el mercado pierde completamente la confianza en el mecanismo que sostiene la stablecoin, la caída podría ser todavía mayor.

Una desviación temporal tampoco significa necesariamente que el activo vaya a colapsar.

La paridad puede recuperarse.

La cuestión es entender por qué se ha producido la desviación y si el mecanismo puede restablecerla.

¿Qué puede provocar que pierda la paridad?

Existen diferentes posibilidades.

Una de ellas es una pérdida de confianza en las reservas.

Si los usuarios empiezan a dudar de que el emisor tenga suficientes activos para respaldar los tokens, muchos pueden intentar salir al mismo tiempo.

También pueden aparecer problemas de liquidez.

Incluso si existen activos detrás de una stablecoin, resulta importante saber si pueden convertirse rápidamente en dinero cuando se producen muchas solicitudes de reembolso.

Otro riesgo está relacionado con el propio funcionamiento técnico del activo.

Errores, problemas con contratos inteligentes o fallos en determinados mecanismos pueden afectar a algunos modelos de stablecoins.

Y, en los diseños que utilizan otros criptoactivos como garantía, una caída muy rápida de esos activos puede ejercer presión sobre el sistema.

Por eso no existe un único “riesgo de las stablecoins”.

Depende de cómo esté construida cada una.

¿Tener stablecoins es lo mismo que tener dinero en una cuenta bancaria?

No.

Esta diferencia debería quedar muy clara.

Que un token intente mantener un valor equivalente a un euro no convierte automáticamente ese token en un euro depositado en nuestra cuenta bancaria.

Son productos diferentes, con estructuras y protecciones diferentes.

Cuando tenemos dinero en una cuenta bancaria, nuestra relación jurídica y las protecciones aplicables corresponden al sistema bancario.

Cuando adquirimos una stablecoin, poseemos un activo digital sujeto a las condiciones del emisor, la infraestructura utilizada y el marco regulatorio que corresponda.

Por eso no deberíamos tratar una stablecoin como si fuera simplemente una cuenta corriente dentro de una aplicación diferente.

¿Y si dejo mis stablecoins en una plataforma?

Aquí aparece un segundo nivel de riesgo.

Una cosa es el riesgo de la stablecoin.

Otra diferente es dónde la guardamos.

Imaginemos que una stablecoin funciona correctamente y mantiene su paridad, pero nosotros la tenemos depositada en una plataforma que posteriormente impide temporalmente realizar retiradas.

Nuestro problema no procede necesariamente del token.

Procede del intermediario.

Por eso, al evaluar el riesgo debemos separar al menos dos preguntas:

¿Confío en el funcionamiento de esta stablecoin?

y

¿Dónde se encuentran realmente mis tokens?

Utilizar un activo estable no elimina el riesgo de custodia.

¿Por qué utiliza la gente stablecoins?

Su principal característica —intentar mantener un precio estable— puede resultar útil para diferentes actividades relacionadas con activos digitales.

Por ejemplo, permiten mover valor entre determinadas plataformas sin estar expuesto continuamente a las variaciones de precio de otros criptoactivos.

También pueden utilizarse en pagos, transferencias y aplicaciones financieras basadas en blockchain.

Otra utilidad es mantener temporalmente una posición denominada en una moneda concreta dentro del ecosistema digital.

Sin embargo, que un producto tenga utilidad no significa que sea adecuado para cualquier persona ni que esté libre de riesgos.

¿Se puede ganar dinero con una stablecoin?

Aquí debemos distinguir dos cosas.

Si compramos una stablecoin vinculada al euro por aproximadamente un euro y posteriormente continúa valiendo aproximadamente un euro, la propia estabilidad del precio no genera una gran revalorización.

Podemos encontrar plataformas que ofrecen una rentabilidad por depositar, prestar o utilizar stablecoins en determinados servicios.

Pero esa rentabilidad introduce nuevas preguntas.

¿Quién está pagando ese rendimiento?

¿Qué hace la plataforma con nuestros activos?

¿Podemos retirarlos cuando queramos?

¿Existe riesgo de contraparte?

¿Estamos utilizando un protocolo con contratos inteligentes?

Un porcentaje elevado no aparece gratuitamente.

Normalmente significa que nuestros activos están siendo utilizados de alguna forma y debemos entender qué riesgo asumimos a cambio.

Stablecoin en euros o en otra moneda: cuidado con el tipo de cambio

Para un usuario cuyos gastos habituales están denominados en euros, existe además un riesgo fácil de pasar por alto.

Imaginemos que compra una stablecoin que mantiene perfectamente su paridad con una moneda extranjera.

Desde el punto de vista de esa moneda, la stablecoin funciona exactamente como debería.

Sin embargo, el valor de esa moneda puede variar frente al euro.

Por tanto, cuando convertimos nuevamente nuestro dinero a euros, podemos obtener una cantidad diferente.

La stablecoin no ha fallado.

Simplemente hemos estado expuestos al tipo de cambio entre dos monedas.

Por eso debemos distinguir entre estabilidad respecto al activo de referencia y estabilidad respecto a nuestro propio poder adquisitivo.

¿Qué debería comprobar antes de utilizar una stablecoin?

En lugar de elegirla únicamente porque aparece entre las más utilizadas, conviene intentar responder varias preguntas.

¿Qué activo intenta seguir?

Después:

¿Qué mecanismo utiliza para mantener la paridad?

También deberíamos conocer quién la emite, qué información existe sobre sus reservas cuando corresponda y qué posibilidades de reembolso ofrece.

Otro aspecto importante es la liquidez.

Una stablecoin ampliamente negociada puede ofrecer condiciones muy diferentes a un token pequeño con poca actividad.

Finalmente, debemos revisar dónde vamos a custodiarla y qué riesgos adicionales introduce esa decisión.

Entonces, ¿son seguras las stablecoins?

La respuesta más precisa es: no todas tienen el mismo nivel ni el mismo tipo de riesgo.

Una stablecoin puede mantener durante mucho tiempo una cotización extremadamente cercana a su activo de referencia y aun así no ser equivalente a guardar dinero en efectivo o en una cuenta bancaria.

El riesgo depende del diseño, las reservas, el emisor, la liquidez, la tecnología y el lugar donde almacenemos los tokens.

Por eso, la palabra “estable” no debería interpretarse como “garantizado”.

Antes de utilizar una stablecoin, la pregunta importante no es solamente:

“¿Mantiene su precio en 1?”

También debemos preguntar:

“¿Qué mecanismo hace que valga 1 y qué podría provocar que dejara de hacerlo?”

Entender esa diferencia permite utilizar las stablecoins con una visión mucho más realista de para qué sirven y de los riesgos que realmente asumimos.

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